ANTONIO, Y EL VIAJE EN EL BARCO DE PAPEL
La ciudad de tic-tac, donde el tiempo se esfuma al compás de la sonrisa. Antonio un niño de está ciudad, pasaba todo el día soñando en viajar por el mundo y el universo. En la noche, encerrado en su habitación armó una nave que lo llevaría a un viaje, construyo un barco de papel, se monto en el barco y zarpo en un viaje que solo el tiempo sabrá si regresará. Paso por pueblos, bosques, lagos y conociendo gente del mundo entero. Pero Antonio quería mas, alisto su nave y se dirigió camino al universo. Surcando estrellas, esquivando cometas, cruzando satélites, rozando planetas, guiado por la curiosidad, aterrizo en un planeta donde todo era fantástico, un mundo inimaginable. Todo era del color del arco iris, y en el aire un olor a chocolates, dulces y otras confiterías, caminó Antonio con temor a un lugar desconocido, pronto se topo con sus habitantes, personajes extraños bañados en caramelo, observo todo, y se dio cuenta que todo estaba construido de pasteles, chocolates y dulces de toda clase. Antonio empezó el festín, satisfecho, se despidió de sus amigos, arranco la partida de regreso a casa. En el viaje de retorno y por un descuido, más por una distracción, se topo con la luna, la luna lo acurruco en su regazo y Antonio mientras miraba su mundo sonriente, felicitándolo, por su gran travesía, se quedo dormido. Se sumergió en su conciencia y desato los nudos del alma para seguir soñando en un futuro inexistente.